jueves, 6 de marzo de 2014

MINCA, EL AMOR DE MI TIERRA






 Este viaje hace parte de mí, porque fue con mi esposo Rafael y me sumergí tanto en ese mundo que lo relate de la siguiente manera:
Aunque los orígenes del poblado se confunden, quienes conocen su historia recuerdan que a finales del siglo pasado un aventurero español, don Juan de Minca, se enamoró del lugar y en él se instaló con su familia.
Don Juan vislumbró las posibilidades de sembrar café y trajo por su cuenta a varias familias puertorriqueñas y hondureñas como los Soto o los Pérez, cuyos descendientes aún viven aquí, para que sembraran las primeras plantaciones.
En Minca se puede todavía encontrar unos 5 casas de está epoca, casas hecho TAPIA PISADA, con paredes hasta de 50cm de gruesa.
Pasado el tiempo, cuando la familia creció, don Juan decidió enviar a estudiar a su hija mayor a algún colegio de monjas en Barranquilla.
Aprovechando unas vacaciones, las religiosas aceptaron la invitación del padre de su alumna e impresionadas por la belleza y tranquilidad de Minca solicitaron la ayuda del colonizador español para levantar allí un claustro.
Hay quienes cuentan que fue por causa de un romance de la Madre Directora del Convento con el cura del lugar. El escándalo acabó con el convento y hoy, entre sus ruinas, funciona Hotel Minca, una hostería que recibe visitantes extranjeros principalmente canadienses que llegan a conocer la riqueza de la vegetación o el embrujo de la Sierra Nevada.
Posteriormente se establecieron otros grupos de religiosas, como las de la congregación de La Enseñanza , que hasta hace diez años regentaron un colegio que tuvieron que abandonar por falta de apoyo oficial.
En Minca también se encuentra la Casa de Ejercicios Espirituales El Tabor, sitio de recogimiento y meditación, en donde religiosos, estudiantes y, en general, grupos de personas se dedican a la meditación y estudio de distintas disciplinas. Como se recuerda, la Biblia define El Tabor como el monte donde Cristo se transfiguró antes de ser entregado por Judas.
El párroco de la Iglesia del Perpetuo Socorro de Minca, padre Oswaldo Herrera, recuerda que la Casa de Oración fue gestada por el obispo Javier Naranjo Villegas, hace 25 años. Desde entonces se ha mantenido como la columna vertebral sobre la que se sostiene la vida espiritual de los minqueños.







Minca es un pequeño poblado de quinientos habitantes, enclavado en las estribaciones de la Sierra Nevada y perdido entre la frondosa vegetación. Hasta allí se llega por una serpenteante carretera de 14 kilómetros que parte de Santa Marta y se recorre en 25 minutos, en carro.

En 1980 la Sierra Nevada de Santa Marta, en reconocimiento al enorme valor que encierra como ecosistema natural, es declarada por la UNESCO “Reserva del Hombre y de la Biosfera”. Por sus características la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza la declaró ecosistema prioritario en Suramérica para su conservación.

El macizo montañoso de la Sierra Nevada, cubre una superficie de 17.000 kilómetros cuadrados y sus nevados, cuyos picos alcanzan alturas de 5.775 metros, es la montaña tropical más alta del mundo. Tiene un espectro casi completo de condiciones ambientales, de nichos ecológicos, no solo de Colombia sino del mundo tropical.

Se encuentran el bosque húmedo tropical con árboles de alturas elevadas - hasta de 40 m - y de diversas especies. Abundan las lianas, palmas, helechos e.o.
La fauna todavía es mayor con osos, venados y especies menores como armadillos, erizos, ocelotes y micos. Miles de pájaros, insectos, e mariposas, hacen conciertos de cantos, zumbidos y chirridos.

Minca tiene historia y es un paraíso ecológico con el río Minca de aguas cristalinas y su inmensa vegetación verde que guarda debajo de la tierra la riqueza arqueológica de sus antepasados.

Este maravilloso escenario sirvió en el pasado como hábitat de la cultura Tayrona y hoy en día se encuentran en las tierras altas los indígenas pertenecientes a los pueblos Kággaba (Kogi), Ijka (Arhuaco), Wiwa (Arzarios) y Kankuamo
Minca tiene multiples sitios de hospedaje, es el rincon de pintores, escultores y artesanos.


CASA OROPENDOLA

Una posada para amantes de la naturaleza y el rincón de estudio de una pequeña escuela de Ornitología.

Fundada y dirigido por Marie Quiñónez Rivera que cuando llegó a Minca quedó atrapada por los encantos y la solidaridad de sus habitantes.

Después de pasar unos días en Minca encontró su refugio: una casa abandonada en el espeso bosque en la vía hacia el Tabor. Levantó ahí lo que era su hogar y el centro de investigación dotado de un computador.

En el año 2008 traslado la fundación hacia un nuevo lugar, propiedad adquirido por la fundación, situado en el camino hacia el cerro Kennedy, después de Pozo Azul.
FOSIN (Fundación Ornitológica Sierra Nevada de Santa Marta) la nombró coordinadora del proyecto en Minca.

FOSIN CLUB DE NIÑOS DE MINCA
Ha creado un club escuela que es para alumnos y interesados que viven en Minca con el proposito de educar a conservar la naturalez y formar guías por el futuro.

Las salidas en grupo las realiza todos los domingos.
Antes de iniciar la aventura escuchan atentos la lección: “Colombia es el país con más aves en el mundo migratorias y estacionarias. La Sierra Nevada fue declarada por la UNESCO Reserva del Hombre y de la Biosfera y nuestra misión es cuidar y conservar el bosque tropical seco, el bosque tropical húmedo, nublado y pre montanó".

Son enseñanzas dentro del mismo hábitat. En sus paseos el grupo construye puentes, abre trochas, se recrea con la fauna y la flora del entorno y educan sus oídos para escuchar los cantos de las aves. Marie les enseña semanalmente cinco nombres en latín, inglés y español.

Sus conocimientos son compartidos, pero el club escuela necesita materiales, herramientas, libros, cámaras de fotografía, binóculos e.o. para realizar un excelente trabajo y llevar la conservación de la Sierra Nevada.


 
By Nena Botero.
Administradora Hotelera. Experta en Turismo Nacional e Internacional
Columnista.

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